Sin duda, una de las personas que más nos ha marcado a los kolok2 (o a la gran mayoría de nosotros) es Don Feliciano. Antes de empezar con el contenido de la entrada en sí, creo que es de destacar, como mínimo a título personal, que Feliciano ha influenciado muy positivamente en mi carácter, mi forma de ser y mis trayectorias deportivas y profesionales. Sí, "así ha salido", pensaréis alguno, jeje. Pero bueno, dicho esto, pasamos a la "chicha del texto", ¡sus frases más famosas!
(Modo sensato OFF, Modo Irónico ON)
En primer lugar, lo vamos a dividir por contextos:
Contexto número 1, en la escuela:
- "Lissssstónnnnnn, de madera": esa frase te la dedicaba cuando decías mal la lección o te dejaba en evidencia ante alguna situación. Nótese los acentos marcados en la "s", "o" y "n", aunque la pobreza de nuestro lenguaje escrito tan sólo nos permita señalarlo en la "ó"... Lo que habría cambiado la RAE con Don Feliciano en sus filas, sería más mediático que Arturo Pérez Reverte.
- "Verás...": Esta frase, repetida unas 20 veces cada 10 segundos, con volumen progresivo en cada una de ellas significaba que estaba a punto de desatarse la ira de Don Feliciano. Era una de las frases típicas en aquellas tardes de Gimnasia (sí, antes la llamábamos así, qué pasa) en las que no salíamos al patio y nos mandaba hacer algo en clase. A día de hoy deduzco que él también debía estar haciendo algo, pues no sacaba ojo de su mesa y sus papeles hasta que llevaba unos 20 "verás...".
Contexto número 2, en el fútbol sala:
- "Mi hijooooooo, el más toooooooonnnnnnntoooooo". Mítica donde las haya: volumen de voz atronador, resonancia perfecta en el pabellón del poli, y una caracterización teatral que ya la quisieran muchos actores de Hollywood. Rubén, cabizbajo, y el resto de jugadores (en los que me incluyo), mordiéndonos los labios para no descojonarnos. Aún a día de hoy me acuerdo de la situación y me despeloto solo...
- "¡Pero bueeeeeeeenoooo, si esto parece un putifeeeeeeeeriooooo!": para los más viejos del lugar esta frase resulta una gran desconocida, pero cuando me la contó mi brother Tomás me hizo rememorar épocas pasadas gloriosas. Os pongo en situación: momento tenso, los frailes perdían de paliza (ante Villanueva); Tomás, Pradillo y otros mini-delincuentes en ciernes estaban en el banquillo como si la cosa no fuera con ellos, comiendo un par de bolsas de pipas con sal por barba. Cuando Feliciano se dio la vuelta se encontró el panorama, digno de una tarde de fútbol en el suelo de Casa Salva. Vamos, que solo les faltaban los botellines a los suplentes.
- "Me cagüen-la-luuuuuuuuuuunaaaaaaaaa": cual lobo en celo, este era el grito de guerra de don Feliciano para cuando algo no funcionaba como él quería en un partido. Si además el causante de la frase era el Chope la cosa tenía muchos número en acabar con la frase números 1 de este contexto...
Contexto número 3: baloncesto
- ¡Coger, mirar, pasar..... y lo último botaaaaaaaaaaaaarrrrrrrr!: frase repetida hasta la saciedad en los entrenamientos, pero también en los partidos (la única diferencia era el volumen a la que te la decía). En cualquier manual del buen baloncestista deberían salir estas reglas básicas.
Contexto número 4: en la pista de atletismo
- "Mendooooooozaaaaaaaaaaaaa (grito de 15 segundos), con las patas tan largas que tienes y lo mal que cooooooorreeeeeeeeeees (otros 15 segundos, del tirón, y sin respirar previamente)". Corría el año 1994, el colegio Nuestra Señora de los Dolores se había clasificado para la final regional, y ya en ella teníamos posibilidades de quedar campeones regionales y de ir a los de España si, como mínimo, éramos el primer colegio. La mañana pintaba bien, actuaciones sobresalientes pero algún que otro gazapo. El relevo se presentaba calentito a la vez que interesante. Tras unas postas más que remarcables de Asolas, Rata (sí, este estaba trampeado con nosotros, otra de las de Feliciano...) y el que suscribe, le tocó el turno a Mendoza de batirse con las "liebres" rivales. Y claro, las liebres eran mucha liebre y a Mendoza le empezaron a comer el terreno. Feliciano, con ojos desorbitados y durante los 100m de posta de Miguelín no encontró otra mejor forma de "empujar" a su pupilo que tantas mañanas de gloria le había dado que la frase descrita al inicio. ¡Ya ves si corrió...!
Espero que las hayan disfrutado, y no duden en añadir más frases, que las hay a montones, en los comentarios.
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