El momento más fiestero del año, la nochevieja, tuvo lugar de nuevo con buena música, buen rollo y sobre todo, los amigos.
Habría mucho que contar sobre la Nochevieja, pero hoy sólo os contaré un par de cosas.
Lo primero, los varones de la birra fuimos fieles al amargo elixir que tantas alegrías nos dá. Unos dicen que por la crisis, otros que por evitar el pedo-resaca, otros porque es lo que más nos gusta... véanlo como quieran
Y lo segundo, un momento mítico, divertido e inolvidable... LA SESION PUMUKY.
Cada uno debía de seleccionar dos canciones de esas que te hacían botar en el mítico
bar heavy. Una vez puestas todas en la lista de reproducción, se puso al azar para simular al pincha y disfrutamos de los temas como desplazados en el tiempo y el lugar...
Era el siglo XX y pasábamos las noches en el local situado en tejeros 30. Temas como Carne pa la picadora, hil da hainkoa, sarri sarri, cualkier día, Inés... nos hacían botar, alzar los cuernos y cantar pegados a una jarra de litro y medio de Kalimotxo en la mano.
